Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Colosenses 3:13
La vida cristiana es apasionante. Lo es, porque está llena de retos y desafíos nacidos en el corazón de Dios.
Uno de esos retos es el de ser semejantes a Jesús. En un mundo inundado de estereotipos e infinitos modelos, el deseo de Dios es que usted sea como Jesús.
Para muchos, la expresión "ser como Jesús", dejó de ser una declaración espiritual inspiradora, y se convirtió en una idea “fantástica y utópica”.
Usted se preguntará: Ser como Jesús y andar como Él lo hizo hace más de 2.000 años, ¿es posible? ¡El mundo ha cambiado demasiado como para hacer eso!
Pues bien, el deseo de Dios es que usted viva como vivió Jesús.
Una de las cosas que Jesús hizo con frecuencia fue perdonar. Perdonó a quienes lo rechazaron, a quienes se burlaron de Él, incluso, a quienes lo crucificaron.
Dios quiere que usted haga lo mismo, que perdone. No se aferre a los recuerdos dolorosos producidos por las ofensas que usted recibió.
Si usted quiere crecer en su relación con Dios, entonces debe abrazar el hábito de perdonar rápido.
Escuché a alguien decir: cuando mi relación con Dios crezca, entonces yo podré perdonar. Entonces aproveché para decirle: es la acción de perdonar la que te hará crecer en tu comunión con Dios.
El perdón le producirá paz. Perdonando, podrá estar a cuentas con Dios, con usted mismo y con los demás.
Usted hoy puede abandonar ese estado de tristeza que oculta detrás de su "alegre" rostro. Usted hoy podría ver el Sol y salir de ese lugar de oscuridad, silencio y amargura. No insista en llevar en su viaje esas pesadas cargas.
Perdone, a quien lo juzgó erróneamente, a quien traicionó su confianza, a quien le mintió poniendo en riesgo su futuro.
Cuando lo haga, verá brotar una fuente de vida cristalina en el interior de su corazón. Aquellos ríos de agua viva, de los cuales habló Jesús, emanarán de su interior.
Usted fue creado para ser feliz. Pese a todo el dolor que supone vivir, Dios desea que disfrute la vida, pero mientras no perdone, eso no será posible.
¡Bendecido día!